33. Quiere que me case con él por amor.
Solo hicieron falta un par de minutos y un par de zarandeos de su amigo Jean-Paul para que Marjorie volviera en sí.
Pero no estaba dispuesta a dar explicaciones, así que solo le sonrió y le dijo que no era nada, que solo eran los nervios de novia los que la tenían en ese estado.
No obstante, era consciente de que su amigo no se tragaba su historia, sobre todo tras reaccionar de esa manera por recibir una llamada.
—Marjorie ¿Hace cuánto qué nos conocemos?— le preguntó el estilista.
La verdad es