Una luna rechazada. Capítulo 51: Rescate imprevisto
Dorian.
Una fuerza invisible me capturó los pies, evitando que pudiera moverme.
—Mmh, da igual, este tipo ya no me sirve así que no lo necesito —Lo lanzó hacia mí, y como pude hice que mi cuerpo detuviera el impacto del suyo.
—¡Bryan! —exclamé.
Palmeé su rostro para asegurarme de que siguiera vivo. Sus ojos estaban vacíos, como si le hubieran quitado el alma y su boca solo pudo soltar un suspiro con dificultad.
—Te lo regalo —se burló Umbra, dándose la vuelta—. Aunque, si no le dan los cuidados