Una luna rechazada. Capítulo 30: Horror
Alanna.
Al final no pude escapar y tuve que esperar la llegada de la noche. No comí nada desde que Kayn me secuestró, y mi cuerpo entero ya estaba presentando debilidad por la misma razón.
Tomar una siesta no era una posibilidad.
Lo único que me alumbraba era un pequeño foco encima de mí, en el techo de esa celda. Mis muñecas y tobillos dolían a más no poder, y por mucho que intentara transformarme en ese estado, no lo conseguía.
¿Cómo existía ese tipo de magia? ¿Era Kayn el que la tenía o se t