Laia.
—¿Pero por qué te vas con él? No me digas que me vas a abandonar desde ya —se quejó Zoé, haciendo un puchero.
—Solo será esta noche, ¿vale? Además... Sabes que lo normal sería dormir juntos —expresé, agarrándome un brazo.
—Yo jamás dormiría con mi mate —aclaró, con molestia.
—Eso dices ahora —proclamé—. No vayas a cometer el mismo error que yo de meterte con otro. Se nota que es un buen chico que sabrá esperarte.
—¡¿Tú también lo apoyas?! —exclamó, con total ofensa en su rostro.
—Lamento