Laia.
Había pasado un día de la reunión, me quedé pensativa sobre todo lo que implicaba mi poder interior. Ni yo misma sabía exactamente de qué se trataba, pero cada vez me estaba acercando.
Sabía que la diosa podía controlar a los elementos a su antojo, pero eso de la Ecomancia era nuevo para mí. No tenía idea de que existiera un poder de ese tamaño.
—¿En qué tanto piensas? —preguntó Caleb.
Estábamos en el patio, sentados en una de las tantas mesas con sombrillas que estaban encima de la cerám