Laia.
Llevábamos días caminando y no parecía existir un final. Todos estábamos con un olor terrible por no encontrar una forma de bañarnos, ya que Morgana nos alertó de que los lagos cercanos estaban contaminados.
—Si no me doy un baño pronto, creo que me disecaré —se quejó Zoé, bebiendo agua de una botella.
Caleb decidió juntar todos los suministros que teníamos para ahorrar en lo máximo posible. No sabíamos cuándo llegaríamos a nuestro destino.
—Y eres la que más apesta —soltó el alfa, cubrie