Laia.
No sabía si Leo era un novato en los temas amorosos como yo, o antes había tenido pareja, pero cada vez me lanzaba ciertas miradas llenas de picardía.
Todos habíamos logrado bañarnos al fin y continuamos con nuestra caminata esa misma noche ya que Morgana sintió un poder mágico increíble muy cerca.
—Es ahí... —señaló, con el dedo tembloroso.
Miré en esa dirección y no había absolutamente nada. Me quedé extrañada y le iba a protestar por eso, pero Caleb dio un paso al frente, canalizó una