Me levanté del lecho y me cubrí con la camisa de Antonio. Me senté frente a mi tocador, mi boca estaba roja y mi cabello hecho un nido. Peiné mi cabello y lo perfumé echando unas cuantas gotas de mi perfume, miraba a Antonio por el reflejo del espejo y tenía una ligera expresión distante y pensativa. Volteé a mirarle, algo le molestaba y quería saber que era.
— ¿Qué sucede Antoni? Es por la visita de Andrés ¿cierto? —Creo ya sabía cuál era el motivo de su expresión —No me vengas de nuevo con i