Liora estaba cocinando. Luna entreabrió los ojos y echó un vistazo al reloj. Eran solo las seis de la mañana, el amanecer apenas se asomaba afuera.
—¿Por qué te has levantado tan temprano? Ve a dormir un poco más. El desayuno estará listo en un rato —dijo Liora.
Luna se acercó y la abrazó por detrás, apoyando el mentón en su hombro. Con los ojos entrecerrados y un mechón rebelde en su frente, parecía un adorable gatito perezoso. Preguntó:
—¿Qué estás cocinando?
Liora respondió:
—La cocina está m