—¡Sé que tú has sido lo mejor para mí! —exclamó Luna emocionada, mientras se acercó a Liora y la abrazó fuertemente.
Luego, no se aguantaba por abrir la cesta que ella sostenía y se sentó a una pequeña mesa.
—¿Por qué te fuiste de casa? El señor, Andrés, y todos ellos se preocupan mucho por ti. Deberías regresar a la casa mañana —persuadió Liora.
—No volveré, aunque me convenzas. Soy solo una persona sin importancia para ellos. ¿No es posible que se preocupen por m? —se burló Luna.
Liora miró ha