Ahora solo faltaba que el señor Montes asistiese. Su presencia sería la cereza del pastel. Después de todo, el señor Montes había aparecido muy poco frente al público y hace muchísimo tiempo. ¿Quién no querría conocer a alguien tan destacado dentro del mundo del arte?
Ana terminó de maquillarse en el camerino y estaba a punto de salir al evento. La escena era perfecta, mucho más impactante que la que organizó el señor Montes aquel año. Sentada muy erguida frente al espejo del tocador, contemplab