“Quizás se había escondido en algún rincón”, pensó Andrés.
Sin embargo, al instante, Isabel señaló una figura que se paró frente a un camión y dijo:
—Andrés, mira, es Luna.
Andrés redujo la velocidad y alcanzó a ver cómo ella se subía a un camión desconocido.
—Dios mío, ¿cómo se atreve Luna a irse con alguien que no conoce? ¿Podría estar en grave peligro? Andrés, creo que debemos apresurarnos y llamar a la policía… —exclamó Isabel.
No obstante, Andrés solo apartó su mirada perturbada y respondió