El hecho era que, ya no había manera alguna de tratamiento.
Leonardo ya no podía sentirse tan relajado como cuando le había dado el medicamento a Andrés, ahora... ¡lo hacía sentir tan culpable…!
Él había ayudado a envenenar a la única hija biológica de su tía Serenidad…
***
Cuando era niño, a los ocho años, se encontraba al lado de una mujer vestida con un traje elegante, de figura esbelta y belleza única, contemplando al cielo lleno de estrellas, y al igual que la luna creciente...
Leonardo le