En la oscuridad, encendió la luz. Echó un ligero vistazo al armario derrumbado y luego miró a la muchacha que ya estaba profundamente dormida en la cama. Parecía que ella no había sentido nada en lo absoluto.
Ella llevaba puesto un delicado camisón blanco de tirantes, con una fina manta cubriendo su vientre. Sus bonitos ojos con largas pestañas estaban cerrados, mientras que sus largas y esbeltas piernas quedaban totalmente al descubierto. Se podía percibir un abismo de tentadora belleza bajo su