En el video borroso, el hombre no podía apartar la mirada de su propio rostro. Después de unos breves segundos, finalmente apartó la mirada y le entregó la tableta que tenía en la mano.
—Dile al señor Freitas que estaré muy puntual en la fiesta en París —dijo con firmeza Andrés.
Álvaro oyó ligeramente y le respondió:
—De acuerdo, señor.
Una vez que Álvaro se fue, Andrés miró a María a su lado y le preguntó:
—¿Cómo? ¿No estás contenta de que yo la haya encontrado?
—Al final, no puedes olvidarla,