—Perdón... No debería haber investigado sobre ti y no debería haber tardado tanto en decírtelo. ¡Solo tenía muchísimo miedo! —resonó la voz triste y ronca desde detrás de su espalda y continuó:
—Tenía miedo de que, una vez que supieras esas cosas, te fueras sin dudarlo, y yo solo pudiera verte marchar sin poder hacer absolutamente nada. Nunca quise lastimarte, ni siquiera decir una palabra dura... simplemente no puedo hacerlo… Luna...realmente ¡Te amo! Te amo tanto que me resulta desesperado ace