Alessia había encontrado justo la respuesta. Una hora y media después, la puerta de la villa se abrió. La contraseña era la fecha de su cumpleaños.
«Mira, él todavía lo recuerda.»
Al ver a Alessia, Gabriel mostraba una notable ira. Pensaba que ella estaría a salvo sin problemas, pero al ver las heridas en su rostro y brazos, así como la bata del hospital psiquiátrico que llevaba puesta, toda su ira desapareció al instante. La miró en completo silencio, con una expresión sombría, y con curiosida