Andrés no estaba utilizando toda su fuerza, su mirada aguda y depredadora fija en ella, disfrutando del placer de verla sufriendo.
Él había esperado oírla llorar y suplicar con todas sus fuerzas por piedad, pero no vino ni una sola súplica.
Verla así solo aumentaba su irritación.
—¿Qué pasa, ya ni siquiera sabes suplicar?
Luna lo conocía muy bien, si Andrés realmente hubiera querido matarla, no habría sido tan estúpido de hacerlo aquí.
Quizás por los eventos de la noche, él quería que ella le su