capitulo 28. si quiero...
A Gisela le tiembla todo el cuerpo cuando oye a su hija hablar, era como si estuviera despidiéndose. La madre mira a su doctor y este mantiene una seriedad que la aterroriza.
—Walker…—pero el doctor no le responde —. Alba, Diego…
—Mami, Diego ¿pueden darse un beso?
Los adultos se miran y luego a la niña, aunque en esos momentos aquello era inapropiado, era necesario.
Diego rodea la cama para tomar a Gisela por la cintura y propinarle un beso en los labios que ella recibe con gusto.
—¡Es un beso