CAPÍTULO 46: AMBIGÜEDAD
—Por favor, te lo suplico… —la voz de Katherine es apenas un susurro vulnerable—… no juegues conmigo.
Anthony le acaricia la mejilla con una ternura que desarma cada una de sus defensas. Sus dedos trazan un camino delicado, como si tuviera miedo de romperla. Ella cierra los ojos, como si hacerlo pudiera protegerla de lo que siente. Pero entonces, sus palabras la alcanzan.
—No estoy jugando, cara mia.
Katherine abre los ojos y se encuentra con los de él, tan oscuros, tan