CAPÍTULO 31: ARRODÍLLATE
La mirada de Clara juzgadora de clara perfora hasta el orgullo de Katherine, pero ella no se permite flaquear. Se endereza, adoptando una postura serena, aunque sus manos tiemblan ligeramente mientras deja la llave colgando de la cerradura.
—Estoy abriendo la oficina —dice con calma.
Clara arquea una ceja con incredulidad.
—Sí, eso es obvio, pero tú ya no trabajas aquí. Hace dos semanas que te despidieron. Así que, vuelvo a preguntar: ¿qué haces aquí?
Katherine respira