CAPÍTULO 114: YO TE PROTEJO
Anthony apenas puede ver por su ojo derecho. La sangre caliente resbala por su ceja y gotea hasta su mandíbula. El sabor metálico inunda su boca. Cada músculo de su cuerpo grita de dolor, pero no se permite ceder.
Emanuele se pasea frente a él con una sonrisa de satisfacción. El hijo de puta está disfrutando esto.
—Vaya, Anthony… mira en lo que has terminado.
Su voz destila burla mientras observa su estado deplorable: atado a una silla con las muñecas sujetas por gru