Él nunca se había encontrado en una situación similar. Nunca se imaginó rechazando ando a un chico, ni mucho menos, rompiéndole el corazón. ¿Qué se supone que debía hacer entonces?
Su cerebro de inmediato trabajó a toda máquina, pensando en Leonidas y todo lo que habían pasado juntos.
En ese momento él debía ser valiente como su novio, y tomando un fuerte respiro, fijó sus mieles ojos en los contrarios. Decidido y dispuesto.
— Entonces no podrás acercarte más a mí... Tú... tú me haces daño.