Cuando dio pasos lentos hacia la cocina, se encontró con un Leonidas perfectamente arreglado y preparando algunos sándwiches. El tiempo parecía no haber transcurrido mientras el agua tibia de la ducha mojaba su cuerpo, y es que tras pensar en su novio por incontables minutos, había logrado perderse concluyentemente. Al momento en que los ojos achocolatados se encontraron con los otros, una sonrisa feliz se estiró por sus mejillas. Desde luego, el acto manifestado la noche anterior había aflorad