Mi madre podía quedarse en casa ahora que yo había vuelto a nuestro comercio. Cuidar el jardín había sido
su prioridad. Tenía el talento de ahuyentar a los carneros de bigotes espesos que se daban un festín en nuestro verde
jardín y atrapar a los pájaros tercos que depositaban sus picos sobre los vegetales de hoja, dejándonos
con poco o nada que vender.
Muchas veces recordé la foto de Brian en mi billetera, y me preguntaba qué era lo que me impedía deshacerme de esa foto; ya que no tenía nada q