Capítulo 52 — Un olor horrible.
Cuando se despertó, Viv abrió los ojos lentamente al sentir los dedos de Vittorio en su pelo en una suave caricia.
Estaba tumbada sobre su pecho y era una de las pocas veces que se despertaba con él todavía en su cama, ya que Vittorio siempre estaba en el baño cuando ella se despertaba.
La miró detenidamente, clavando los ojos azules en los suyos, mientras le daba un suave beso en los labios.
- Buongiorno, Principessa. - susurró, estrechándola aún más contra su pecho.
- Buenos días... -dijo