Capítulo 42 — Deseos peligrosos.
Viv trató de tocarlo, de liberarse de las ataduras que le había puesto en las muñecas, pero fue en vano.
El italiano la chupaba con deliciosa dedicación, estimulando todo su cuerpo al provocar sus gemidos más sentidos. Su peligrosa y voraz lengua jugueteaba, lamiendo y rodeando su punto más sensible.
Deslizó uno de sus dedos en sus cálidas y húmedas profundidades, penetrándola mientras la provocaba aún más.
Frotando su palma y lamiéndola, estaba llevando a Vivienne al extremo del placer cuand