Yannick con las hormonas descontroladas y la necesidad de sentir más de cerca a su pingüino, volvió a besarlo con desesperación, no le importó demostrar cuanto lo extraña. Obligados a separarse por falta de aire, se miraron a los ojos sin parpadear, demostrándose lo tanto que les había costado mantenerse lejos del otro, pero Yannick al recordar todo, se separó.
―No. ―Susurró al sentir la mano rodear su brazo. ―No estoy enojada. ―Lo miró cuando lo sintió apartarse tan abruptamente. ―Al inició s