La noche avanzaba gradualmente.
Justo afuera de la entrada de la estación de policía, Yolanda y Andrés, junto con otros, aguardaban ansiosamente. Leticia era la columna vertebral de la familia García. Si algo le ocurría, la familia García enfrentaría un descenso irrevocable. Por ello, habían movilizado todos los recursos y conexiones posibles para liberarla.
Mientras la multitud aguardaba con el cuello estirado, un policía emergió repentinamente. Al verlo, Andrés se adelantó rápidamente.
—Herm