—¡Detente! Te advierto que no hagas tonterías, ¡soy de la familia Solís!
Erik retrocedía mientras gritaba para detenerlo.
—Hasta a tu propio padre te atreves a dañar, qué descaro tienes al decir eso —Pedro lo miraba con desprecio—. Si lo de hoy se hace público, ¿qué crees que será de ti?
—¡Guardia de sombra! ¡Mátalo! —De repente, Erik gritó.
En ese momento, todavía intentaba matar para silenciar.
Pero alrededor no hubo ningún movimiento, solo el ocasional soplar del viento.
—¿Guardia de sombra?