Así, se desarrolló una escena dramática.
Pedro tomó a Rolando como rehén, Nicolás quería matar a Pedro, y Rolando, en un intento por salvarse, se vio obligado a girar su arma y amenazar a Nicolás.
Las tres fuerzas estaban en un impasse.
—¡Rolando! ¿Cómo te atreves a oponerte a mí? —Nicolás, con un rostro lleno de ferocidad, exclamó.
—¡Me forzaste a hacerlo! Si no puedo vivir, ¡moriremos todos juntos! —gritó Rolando, con una mezcla de miedo e ira.
En un asunto de vida o muerte, ya no importaba la