No sé cuánto tiempo pasó. Cuando Pedro volvió a abrir los ojos, ya estaba en el hospital. El veneno en su cuerpo estaba temporalmente controlado, pero la situación seguía siendo poco alentadora.
—¡Marido! ¿Por fin despertaste? —Sonó una voz sorprendida a su lado. Pedro giró la cabeza y vio a Estrella sentada al borde de la cama, su rostro bonito teñido de preocupación.
—Estrella, ¿cómo llegaste aquí? —Pedro se sorprendió.
—Josué me dijo que te desmayaste de repente, tenía que venir a ver cómo es