Tras pasar la prueba, Pedro y sus compañeros abandonaron la sucursal de la federación del camino marcial. De camino a casa, Consuelo recibió una llamada telefónica, y su rostro se ensombreció rápidamente.
—Está bien, lo sé, volveré lo antes posible.
Después de unas breves palabras, Consuelo colgó rápidamente el teléfono.
—Niña, ¿qué pasa? —preguntó Pedro, curioso.
—Recibí una llamada de la Ciudad YJ, dicen que me acusan de tener tropas bajo mi mando y de tener intenciones de rebelión, y que debo