Capítulo 772
—¡Ah!

Aquiles volvió a emitir un grito terrible.

Sus dos piernas estaban inutilizadas, y el dolor torcía toda su cara.

Originalmente, solo quería molestar a una belleza, pero jamás imaginó que, sin tocarla siquiera, se encontraría con unos locos así.

Sin mediar palabra, le rompieron brazos y piernas, sin darle importancia alguna a las Sectas blancas y negras.

—¿Quiénes son estos tipos? ¿Cómo se atreven a herir a alguien de las Sectas blancas y negras? ¡Qué audacia!

—¿Verdad? Son tan guapos, pero no esperaba que fueran tan despiadados.

Mirando a Aquiles, que gemía de dolor, la multitud alrededor estaba asombrada.

—Está bien, arrástrenlo fuera, no interrumpan mi comida con Pedro.

Consuelo hizo un gesto con la mano, indicando que se llevaran a Aquiles.

Desde el principio hasta el fin, ni siquiera giró su cabeza.

Para ella, un rufián como él ni siquiera merecía una segunda mirada.

—Esta noche nuestro Líder está de buen humor y te perdona la vida, reza por tu suerte cuando vuelvas.

Garganta
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