Mirando a Matías colgado en la pared como un perro muerto, todos se quedaron boquiabiertos, incapaces de reaccionar por un momento.
Jamás habrían imaginado que Matías, quien había mostrado un aire imponente y derrotado a Claudio en solo tres movimientos, perdería tan fácilmente.
Además, fue mandado a volar con una simple bofetada, como si estuviera jugando a la pelota.
—¿Cómo es posible? —Claudio abrió los ojos de par en par, como si hubiera visto un fantasma.
"¡Eso es Matías! ¡Un experto de él