—¿Qué?
Pedro se tocó la cara ardiente y miró a Leticia de reojo, sin poder creerlo.
No esperaba que ella, por un desconocido, le diera una bofetada en público.
Esa sensación era como si le hubieran apuñalado el corazón.
—Yo...
Leticia miró su mano y vaciló en hablar.
Después de golpear, comenzó a arrepentirse.
Pero la situación era urgente, y fue un impulso del momento.
Si no detenía a Pedro a tiempo, las consecuencias serían inimaginables.
Hay que recordar que Valente es un general menor del ej