En cuanto a Leticia, estaba sentada sola en la cama del hospital, con una mirada perdida y una cara demacrada. Después de llorar todo el día, estaba agotada. Su mente se encontraba confusa, como un zombi sin vida. El golpe de hoy fue demasiado grande para ella.
—Leticia... —De repente, Pedro entró en la habitación del hospital y preguntó con preocupación—. Escuché que estabas hospitalizada, ¿qué te pasa? ¿Quieres que te revise?
Leticia no reaccionó, sentada atónita, como si se hubiera encerrado