—Solo si prometes no matarme, te diré la verdad —Floro intentaba negociar.
—No es necesario, mejor muérete —Pedro acabó de hablar y le pisó fuertemente con un pie.
—¡No!
Floro gritó terriblemente, su cabeza estalló en el acto.
Muerto sin un cuerpo intacto.
—Sr. Pedro, hemos acabado con todos los de afuera.
En ese momento, dos hombres vestidos de negro y con el rostro cubierto entraron de repente.
Eran miembros élite del grupo guardia oculta.
—Excelente, limpia la escena, este cadáver envíalo dir