Capítulo 55
Después de torturarla sin descanso, Leticia finalmente sucumbió y cayó desmayada.

En ese momento, su espalda estaba en un estado tan atroz que no se podía soportar la vista.

Las heridas horrendas seguían derramando sangre poco a poco.

Incluso en su desmayo, su cuerpo seguía convulsionando inconscientemente.

—Comandante, ella ha perdido el conocimiento —informó un subordinado.

—Despiértala con agua y continúa golpeándola —dijo Adán fríamente.

—Tío, ¿puedo hacerlo yo mismo? —Enzo, ansioso por
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