Capítulo 486
A escasos metros de distancia entre ellos, Pedro dobló ligeramente sus rodillas y luego, con fuerza, saltó.

La tierra pareció explotar dejando un cráter, y Pedro, como un proyectil lanzado, se abalanzó con violencia en medio de la multitud.

Por donde pasaba, los lamentos eran ensordecedores, y el suelo se teñía de rojo sangre.

Bajo la protección de su "verdadera energía vital", aquellos guardaespaldas de élite fueron lanzados al aire antes siquiera de tocar a Pedro.

Algunos perdieron brazos o
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