—Jovencito, lamento molestarte una vez más.
Eulogio hace una reverencia con su puño.
—No hay problema en curar y salvar vidas, sólo espero que ustedes, la familia Solís, cumplan estrictamente con su palabra y paguen lo que deben, en lugar de usar intimidación y coacción. —Pedro dijo con gran indiferencia.
—¿Intimidación? ¿Coacción? ¿De qué estás hablando, joven?
Eulogio está un poco confundido.
—Señor, podría preguntar a los dos que tiene a su lado, ¿qué han estado haciendo?
Pedro insinuó algo.