— ¿De verdad saliste?
Elías se quedó perplejo, algo desconcertado.
Nunca imaginó que Pedro pudiera salir sano y salvo de ese lugar.
Solo había hecho una llamada casual a su padre, sin albergar esperanza alguna.
"¿Desde cuándo mi padre tiene tanto poder?", se preguntó.
— ¿Estás bien?
Lizbeth fue la primera en salir de la cafetería, dirigiendo su mirada hacia Pedro.
Detrás de ella, venía un grupo de compañeros de clase.
— ¿Qué podría pasarme? —Pedro encogió los hombros—. ¿Y tú, por qué no te has i