Mirando cómo una ola tras otra de individuos de élite entraban al salón del banquete, todos los invitados se quedaron paralizados, con los ojos como platos y la boca abierta.
Nadie había esperado que Pedro tuviera tal alcance. Con una sola llamada, había reunido a cientos de personas con influencias que abarcaban desde el bajo mundo, pasando por magnates empresariales, hasta fuerzas armadas oficiales.
Incluso el alcalde de la ciudad de Rulia había aparecido en persona para mostrar su apoyo.
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