Mirando los ojos indiferentes de Pedro, Leticia sentía un dolor agudo en su corazón, pero en la superficie mantenía la calma.
—Pedro, no hago esto para que me agradezcas, solo quiero evitar que te pase algo malo —dijo Leticia con voz serena.
—Lo que me suceda a mí, parece que no tiene nada que ver contigo —respondió Pedro, con el rostro helado.
—Sé que me odias y también sé que te he fallado. Pero en el futuro, haré todo lo posible para remediarlo —afirmó Leticia.
—¿Remediar? —Pedro se burló—. L