A la mañana siguiente, en la clínica Bueno y Feliz.
Pedro se levantó temprano y, tras una rápida higiene personal, comenzó a preparar el desayuno.
Como siempre, eligió cocinar fideos, su especialidad.
Primero preparó el caldo, luego cocinó los fideos y, al final, los adornó con verduras verdes.
Sencillo, pero deliciosamente aromático.
—¡Vaya! ¡Qué aroma más delicioso!
Justo cuando Pedro colocaba los fideos sobre la mesa, una persona entró por la puerta.
Era Leticia.
Vestida con un elegante traje