—¡Oye! ¿Vas a razonar o no?
—¡Exacto! Cometes un error y aún insultas a los demás. ¡Nunca he visto a alguien tan arrogante y dominante!
—No digas más, ¡llamemos a la policía de una vez!
La altanería de Lourdes irritó a la multitud circundante, que comenzó a lanzarle críticas.
—¡Silencio! ¡Todos cállense! —Lourdes, con las manos en la cintura, gritó furiosa—. ¡Les digo algo, pertenecemos a la familia García de Ciudad M! ¡Incluso su alcalde debe darnos respeto, y mucho menos ustedes, plebeyos! ¿Si