¿Comiste de más o qué?
Pedro sacudió la cabeza y, tras asearse, abrió la puerta principal como de costumbre.
Al sonido de un chirrido, la puerta se abrió y una figura ensangrentada se derrumbó en el interior de la casa.
La figura vestía una túnica blanca manchada de sangre y llevaba una espada rota en la espalda, parecía haber estado inconsciente durante un buen rato.
Pedro miró y descubrió, para su sorpresa, que la persona en la túnica blanca era nada más y nada menos que Adolfo.
—¿Acaso