Leticia frunció ligeramente el ceño, como si algo se le hubiera aclarado en la mente. Mirando a Yolanda, que saltaba como un pez fuera del agua, expresó con asombro:
—Mamá, ¿no dijiste que tenías fracturas en las extremidades? ¿Cómo es que puedes ponerte de pie?
—¿Ah?
La expresión de Yolanda se endureció por un momento, pero logró esbozar una sonrisa forzada.
—Es que vi a Paula y me emocioné tanto que olvidé el dolor. Ahora mismo regresaré a la cama para descansar.
Dicho esto, se arrastró de man