—¿Abuelo, por qué traes a extraños otra vez? —Belinda frunció el ceño, mostrando su descontento.
—¡Belinda, no seas grosera! —Herminio frunció el ceño: —Este joven acaba de ayudar a la farmacia elixir vital. Nos ha hecho un gran favor y, por supuesto, lo invito a pasar.
—¿Qué podría haber hecho para ayudarnos? —Belinda miró a Pedro de arriba abajo, escéptica.
—Acabamos de tener un accidente médico en la farmacia elixir vital, y fue Pedro quien intervino y nos salvó. De no ser por él, la reput