Baltasar recibió una bofetada que lo hizo tambalearse, casi cayendo al suelo, con la marca de los dedos claramente visible en su rostro. Sin embargo, en ese momento no se atrevió a mostrar ningún descontento y rápidamente se volvió hacia Leocadio y su grupo, gritando: —¡Todo esto es culpa suya! ¿Qué están esperando? ¡Liberen a las personas de inmediato!
Con estas palabras, Baltasar intentó desviar la responsabilidad del secuestro hacia otros.
—¿Ah? —Leocadio y su grupo se miraron entre sí, alg